El pasado esclavista de Estados Unidos es uno de los
capítulos más trágicos de su historia. El país fue fundado por colonos británicos que llegaron al
este del país en el siglo XVII. Ya entonces se permitía la esclavitud en las trece colonias
británicas.
Pero no fueron los
primeros en traficar con
esclavos en el continente americano. Ya lo habían hecho
anteriormente imperios como el español o el portugués.
Los esclavos que llegaban al país
desde África eran apresados violentamente y transportados hacia el continente
americano en barcos negreros.
Muchos perdieron la vida por el
camino debido al hambre y a las enfermedades que se propagaban en
los barcos. Los africanos viajaban amontonados, como si fuesen mercancías.
En Estados Unidos se compraban
esclavos negros para que trabajasen principalmente en plantaciones
agrícolas de arroz, tabaco o algodón, que llegaría a ser un
producto importante.
Entre 1775 y 1783
tuvo lugar la Guerra de
Independencia, que terminó con la relación entre Gran Bretaña y sus
colonias y la creación de los
Estados Unidos. En 1787 se firmaría la Constitución
de los Estados Unidos. En el texto, aunque no se mencionaba la palabra
esclavitud de forma abierta, sí que se la apoyaba.
Los estados del norte fueron prohibiendo
la esclavitud poco a poco y el movimiento
abolicionista, contrario a cualquier tipo de esclavitud, fue ganando
fuerza. Sin embargo, los estados del sur, esclavistas, dependían de los esclavos porque
trabajaban en sus grandes plantaciones de algodón, muy
importante económicamente en la región.
La división
entre los esclavistas y
los abolicionistas se
hizo más intensa en 1860. Abraham
Lincoln, del partido republicano, ganó las elecciones. Los
republicanos apoyaban la prohibición
de la esclavitud en todos los territorios de los Estados Unidos.
En 1861 estalló la Guerra de Secesión o guerra civil
estadounidense. Estados Unidos estaba dividido en distintas regiones y
los estados del sur, que se encontraban a favor de la esclavitud, se unieron
para formar los Estados
Confederados. Querían independizarse del resto, que cada vez se oponía
más a la esclavitud, y formar su propio país. Los estados del norte se unieron
formando la Unión.
Vencieron en 1865.
El presidente Abraham Lincoln, en pleno conflicto,
aprobó la Proclamación de
Emancipación. Entró en vigor en 1863 para liberar a los esclavos de
los Estados Confederados. El territorio todavía no estaba bajo el control de la
Unión pero, a medida que iban ganando territorio en el sur, se iban liberando
los esclavos.
En 1865 se aprobó la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los
Estados Unidos, en la que se
abolía oficialmente la esclavitud. Poco después se aprobaron la número 14, que en principio garantizaba derechos constitucionales a
cada ciudadano americano, incluyendo a los esclavos, y la número 15, que garantizaba el derecho a voto de los ciudadanos,
hombres, sin importar su raza.
Tras la abolición de la esclavitud, en algunos
estados y ciudades, especialmente en el sud, se implementaron las leyes de Jim Crow para
mantener la segregación entre blancos y negros. Su lema era “separados pero iguales”, pero en
la práctica era una manera de discriminar
a la población negra.
Los puestos en el gobierno y los trabajos importantes se
reservaban a los blancos. Además, los negros se
encontraban con problemas para votar y no podían mezclarse con los blancos.
Poco a poco, y gracias al trabajo de
los activistas de los derechos civiles, como Martin Luther King Jr., las personas negras
fueron ganando derechos en el país.
En 1964 se aprobó la Ley de los
Derechos Civiles, que terminaba con la segregación racial .
En 1965, se aprobó la Ley del Derecho a Voto, para suprimir
las dificultades a las que se encontraban los negros a la hora de votar y, en
1968, el Acta de Igualdad de
Vivienda. Prohibía la discriminación a la hora de comprar o vender una
inmueble por motivos de raza, religión, origen o género.
A pesar de los avances en materia de igualdad, todavía
hoy existen diferencias entre la población negra y la blanca no hispánica en
los Estados Unidos.

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