domingo, 29 de enero de 2023

La gran vergüenza que esconde la Leyenda Negra: la matanza inglesa de indios con mantas envenenadas

 

Aunque sea difícil de creer, la guerra biológica no comenzó en 1914 cuando, durante la Primera Guerra Mundial , los franceses usaron bromoacetato de etilo para obligar a los alemanes a salir de sus trincheras. Según afirma Teri Shors (de la Universidad de Wisconsin-Oshkosh) en su dossier « Virus: estudio molecular con orientación clínica », su antigüedad se remonta al siglo VI, época en la que «los asirios envenenaban los pozos de agua de sus enemigos con cornezuelo de centeno» y «las tribus beligerantes catapultaban los cadáveres de animales enfermos sobre los castillos para infectar a sus contrarios».

Por tanto, no resulta extraño que los colonos que viajaron hasta el Nuevo Mundo utilizaran la guerra biológica para vencer a los nativos americanos. A veces, sin pretenderlo (como sucedió en muchos casos con los conquistadores españoles) o, en otras tantas, a propósito. En este sentido, el mayor exponente del uso de las enfermedades para someter a un pueblo fue un oficial inglés: Sir Jeffrey Amherst . Comandante en jefe de las fuerzas británicas en América del Norte durante el siglo XVIII, este militar se hizo tristemente famoso por haber propuesto a sus subordinados enviar a los nativos mantas infestadas con viruela para extender esta dolencia entre el pueblo que asediaba Fort Pitt en 1764.

A pesar de que la controversia sobre esta acción sigue todavía viva (existen multitud de investigaciones que dirimen si las mantas fueron o no entregadas), lo que sí está claro es que Amherst envió una carta a su subalterno, Henry Bouquet , en la que le instaba a usar armas bacteriológicas para diezmar a sus enemigos. Una misiva imposible de negar en la que el militar afirmaba que «harías bien en intentar infectar a los indios con mantas, o por algún otro método» para «extirpar a esta raza execrable».

 

Esta práctica, sin embargo, fue también achacada a los hombres de Francisco Pizarro , como bien señalan el propio Shors y Charles Volcy (profesor de biología del departamento de la Universidad Nacional de Colombia) en « Lo malo y lo feo de los microbios ». Sin embargo, expertos como Agustín Muñoz Sanz (jefe de la unidad de patología infecciosa del Hospital Infanta Cristina de Badajoz y profesor titular de Patología Infecciosa de la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura) han negado a lo largo de los últimos años que aquella España que todavía no se había forjado apostara por extender las enfermedades de manera premeditada.

«Los ingleses y holandeses causaron estragos entre los nativos de la costa este americana (actual Massachusetts) infectándolos y matándolos con mantas contaminadas con el virus de la viruela. España no hizo lo que hoy llamamos guerra biológica, por muy pedestre que fuera entonces», explicaba, allá por 2012, el propio Muñoz Sanz en una entrevista concedida a la publicación « Sinc. La ciencia es noticia » (« La viruela y el sarampión fueron perfectos aliados en el éxito de conquista española de América »). En la misma, el experto añadía que, a pesar de lo que la Leyenda Negra ha tratado de expandir, la realidad es que las enfermedades que llegaron desde Europa fueron las que más nativos se llevaron a la tumba. Aunque de forma involuntaria.

Hacia las mantas envenenadas

Llegar hasta el momento en el que Amherst envió esta misiva requiere retroceder en el tiempo hasta el año 1760. Así lo afirma Alexis Diomedi (de la Unidad de Infectología del Hospital del Salvador) en su dossier « La guerra biológica en la conquista del Nuevo Mundo. Una revisión histórica y sistemática de la literatura ». En el mismo explica que, hacia el año 1760, el líder de la tribu Ottawa Bwon-Diac (conocido hoy como Pontiac por una mala traducción) declaró la guerra a los colonos británicos y franceses que se habían establecido en los Grandes Lagos y el Medioeste norteamericano .

La contienda permitió a la tribu obtener un armisticio con los galos que se extendió varios años. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con las tropas inglesas, entonces a las órdenes de Jeffrey Ambherst , quien había arribado dos años antes hasta la actual Nueva York como comandante en jefe del ejército británico. Así lo confirma el propio Diomedi, quien es partidario de que estos europeos abusaron de los nativos hasta 1763. Ese año, doce tribus de amerindios entre las que destacaban los Ottawa , los Chippewas , los Shawnee , los Mingo y los Delaware se unieron para combatir contra los colonos «british» en Ohio .

A partir de entonces se generó un conflicto que, como señala el periodista, sociólogo y divulgador histórico Gregorio Doval en su popular « Breve historia de los indios americanos », destacó por su crueldad. El mal llamado Pontiac, que se había distinguido como militar a las órdenes de los galos poco antes, llevó a cabo una exitosa campaña mediante la que logró vencer a los ingleses en campo abierto en Point Pelée , a la altura del lago Erice . «Tras ello sitió Fort Detroit , donde mató a 56 blancos, y a 54 más en Bushy Run », añade el autor.

 

A partir de entonces, y a pesar de que el gobierno inglés intentó delimitar las fronteras para evitar las continuas matanzas, las incursiones nativas se cobraron la vida de cientos de colonos.

Los repetidos ataques de los indios provocaron una respuesta todavía más brutal por parte de los ingleses. «Estos incidentes empujaron a la Asamblea de Pensilvania a volver a ofrecer recompensas a todo aquel que matase a cualquier indio enemigo mayor de diez años, incluidas mujeres, una práctica que había sido útil durante la Guerra de los Siete Años . La guerra fue brutal y el asesinato de prisioneros, el ataque a civiles y otras atrocidades fueron continuos en ambos bandos», añade Doval en la mencionada obra.

Fort Pitt

La conocida como « Rebelión de Pontiac » provocó que, a mediados de mayo, nueve de los once fuertes británicos en la región hubiesen caído en poder de los nativos. Y la situación no era mejor para los otros dos ( Fort Pitt Fort Detroit ), que permanecían asediados. «El Fuerte Pitt, ubicado en la confluencia de los ríos Allergheny y Monongahela, se encontraba bajo el mando del capitán Simeón Ecuyer , quien reportaba su situación al Coronel Henry Bouquet en Filadelfia . Este a su vez informaba al General Amherst », añade Diomedi en su investigación.

Tal y como explica la historiadora Elizabeth Fenn en su artículo « Guerra biológica en la Norteamérica del siglo XVIII: más allá de Jeffery Amherst », Ecuyer informó el 16 de junio a su superior de que la situación era muy grave para los civiles y los comerciantes que se refugiaban dentro del fuerte. Ya no solo por los enemigos que acosaban sus muros y por el hambre, sino porque en el interior había un brote de viruela. Tras recibir esta misiva, Bouquet remitió la información a su vez a Amherst . Tal y como explicó, necesitaban refuerzos para poder sobrevivir y que la plaza no cayera en manos enemigas.

 

A día de hoy está perfectamente documentado (la carta todavía se conserva) que Amherst propuso a sus subordinados utilizar esta enfermedad para socavar a los nativos, cuya resistencia a las dolencias europeas era mucho menor. Así lo recuerdan Juan F. Jiménez y Sebastián L. Alioto en su dossier « Políticas de confinamiento e impacto de la viruela sobre las poblaciones nativas de la región pampeano-nordpatagónica (décadas de 1780 y 1880) »: «El aislamiento de esas poblaciones con respecto a los habitantes del Viejo Mundo , hizo que enfermedades endémicas y de menor efecto letal del otro lado del océano devinieran epidémicas y altamente destructivas en tierras americanas. Los brotes de viruela, en especial -aunque no únicamente-, diezmaron a los nativos en forma periódica y recurrente».

La respuesta fue la siguiente, según recoge Patrick J. Kieger en su reportaje «¿Los colonos dieron mantas infestadas a los nativos americanos como guerra biológica?»:

«¿No podríamos ingeniárnoslas para contagiar con viruela a las tribus de indios descontentas? Debemos, en este caso, usar una estratagema para reducirlos».

La idea agradó a Bouquet, quien le hizo llegar la siguiente respuesta el 13 de julio:

«Voy a tratar de inocularlos con algunas cobijas que caigan en su poder, teniendo cuidado de no contraer yo mismo la enfermedad».

El 16 de julio, el comandante general envió otra misiva a su subordinado. El contenido, que varía dependiendo del experto al que se acuda, sería el siguiente según Diomedi.

«Harías bien en intentar infectar a los indios con mantas, como también trate de utilizar cualquier otro método que pueda servir para extirpar esa aborrecible raza».

Dudas razonables, epidemia real

A partir de este punto la historia se difumina. Una buena parte de los expertos afirman que la entrega de mantas se llevó a cabo por orden de Amherst. Sin embargo, Kieger es partidario de que el verdadero culpable fue un comerciante y capitán de milicias llamado William Trent . Este habría dejado escrito el 23 de junio que aprovechó el intercambio de regalos entre facciones durante la visita de dos altos dignatarios tribales al fuerte para entregar «dos mantas y un pañuelo» como presente envenenado. «Espero que tenga el efecto deseado», explicaba en su diario.

Fenn afirma que, días después, el mercader hizo llegar al ejército una factura por estos tres objetos «para reemplazar en especie los que fueron tomados de las personas en el hospital para transmitir la viruela a los indios». Sus superiores la aceptaron y le hicieron llegar el dinero. No obstante, para entonces Amherst ya había sido sustituido como comandante colonial por Thomas Gage . En cualquier caso, lo que sí está claro es que -ya fuera Trent o no- existe documentación que certifica que este plan fue orquestado. Aunque, según historiadores como Paul Kelton , no está claro a día de hoy si Bouquet dio órdenes a sus hombres de propagar la viruela o no.

 

En este sentido, Diosmedi recuerda que, según varios autores, esta práctica no era extraña para los ingleses. «El ejército británico venía practicando sistemáticamente la propagación de viruela entre los indios desde 1755, a propósito del brote que diezmó en 1757 a los Potawatomis, a la sazón aliados de los franceses, sus adversarios en la colonización de Norteamérica», desvela. Más allá de las dudas, en los años posteriores al incidente una epidemia de viruela se extendió entre los nativos cercanos al Fuerte Pitt.

Así lo confirmó, en abril de 1764, Gershom Hick , un explorador capturado por las tribus locales apenas un año antes. «La viruela ha estado generalizada y furiosa entre los indios desde la primavera pasada y que treinta o cuarenta Mingos, Delaware y algún Shawneese han muerto de viruela desde entonces, que esto todavía sigue entre ellos». No obstante, otros tantos autores son partidarios de que la enfermedad pudo extenderse mediante otros focos. Otros tantos creen también que Trent se habría jactado en su diario de que su plan había funcionado en el caso de que hubiera tenido éxito.

Fuente:

Villatoro, M. P. (2018, noviembre 26). La gran vergüenza que esconde la Leyenda Negra: la matanza inglesa de indios con mantas envenenadas. ABC.es. https://www.abc.es/historia/abci-verdadero-genocidio-americano-olvidada-masacre-inglesa-indios-guerra-biologica-201811260208_noticia.html


 

La vida de los nativos norteamericanos antes y luego de la llegada de los británicos

Antes de la llegada de los europeos, las tribus indígenas de Norteamérica vivían en una variedad de estilos de vida. Algunas tribus cazaban y recolectaban alimentos, mientras que otras se dedicaban a la agricultura. Algunas vivían en aldeas permanentes, mientras que otras vivían en campamentos móviles. Muchas tribus tenían sistemas políticos y sociales complejos, con líderes y jefes de tribu. También tenían sus propias creencias religiosas y rituales.

En el este de Norteamérica, muchas tribus Algonquin se dedicaban a la agricultura y vivían en aldeas permanentes. Cultivaban principalmente maíz, frijoles y calabaza, y almacenaban su excedente para los meses de invierno. También cazaban animales como venado, castor y pescaban en ríos y lagos. Estas tribus tenían un sistema de liderazgo basado en el consenso y la cooperación, y los líderes eran elegidos por consenso entre los miembros de la tribu.

En la región de las Grandes Llanuras, las tribus Sioux y Cheyenne eran nómadas y vivían en tiendas de campaña. Se dedicaban a la caza de búfalos y otros animales, y seguían a las manadas de búfalos durante todo el año. Estas tribus tenían un sistema de liderazgo basado en el prestigio y las habilidades de caza. Los líderes eran hombres y mujeres que habían demostrado su valentía y habilidad en la caza y en otras actividades.

En el oeste de Norteamérica, muchas tribus de la costa del Pacífico se dedicaban a la pesca y la recolección de mariscos. Vivían en aldeas permanentes y construían sus casas con madera y láminas de cedro. Tenían un sistema de liderazgo basado en la herencia y los líderes eran elegidos entre los miembros de ciertas familias.

En el sur de Norteamérica, las tribus Creek y Cherokee eran principalmente agricultoras y vivían en aldeas permanentes. Cultivaban principalmente maíz, algodón y tabaco, y también cazaban y pescaban. Estas tribus tenían un sistema de liderazgo basado en el prestigio y las habilidades de liderazgo, y los líderes eran elegidos entre los miembros de la tribu.

Después de la llegada de los europeos, las tribus indígenas de Norteamérica enfrentaron una serie de desafíos y cambios significativos. Muchas fueron sometidas a la violencia y el saqueo por parte de los colonos europeos, lo que resultó en la pérdida de vidas y tierras. Además, las enfermedades traídas por los europeos, a las que las tribus indígenas no tenían inmunidad, causaron una disminución significativa de la población.

Los europeos también intentaron "civilizar" a las tribus indígenas, a menudo obligándolas a asistir a escuelas residenciales donde se les enseñaba a abandonar sus culturas y tradiciones. Muchas tribus también se vieron obligadas a mudarse a reservas, donde se les dio tierras menos fértiles y se les negó el acceso a sus tierras ancestrales.

En resumen, las tribus norteamericanas sufrieron un gran impacto después de la llegada de los europeos, con una gran pérdida de vidas, tierras y culturas. A pesar de esto, muchas tribus han sobrevivido y han continuado luchando por sus derechos y su supervivencia.

REFERENCIA:

Van den Brule, Á. (2015, septiembre 25). Fue mucho peor: los genocidios de los ingleses contra nuestra leyenda negra. El Confidencial. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-09-25/fue-mucho-peor-los-genocidios-de-los-ingleses-contra-nuestra-leyenda-negra_1037058/

sábado, 14 de enero de 2023

Rutas de migración en los Estados Unidos: Una mirada a la historia

 INTRODUCCIÓN:

La historia de la migración en los Estados Unidos es larga y compleja. Antes de la llegada de los colonos europeos, especialmente los británicos, las poblaciones indígenas de América del Norte ya habían estado migrando dentro del continente durante miles de años. Muchas comunidades indígenas se desplazaron en busca de alimentos y recursos naturales, y también hubo movimientos debido a conflictos y cambios en las condiciones climáticas. Por ejemplo los Nativos Americanos del Norte se desplazaban en verano a las costas para pescar y en Invierno a las tierras interiores para cazar. Es importante señalar que estas migraciones no son comparables a las que experimentaron los colonos europeos ya que éstos eran permanentes y con un objetivo distinto. Sin embargo, a medida que los colonos europeos llegaron y comenzaron a establecer colonias, la migración forzada de las comunidades indígenas también se convirtió en una parte importante de la historia de la migración en los Estados Unidos.

Desde los primeros colonos europeos que llegaron al continente en el siglo XVII hasta los inmigrantes actuales que buscan una vida mejor, millones de personas han emigrado a Estados Unidos en busca de oportunidades económicas, libertad política y una vida mejor. En los siglos XVII y XVIII, la mayoría de los inmigrantes eran europeos, principalmente ingleses, holandeses y franceses. Estos colonos se establecieron en la costa este y formaron las primeras 13 colonias que eventualmente se convertirían en los Estados Unidos. También hubo un flujo de esclavos africanos, traídos a América para trabajar en las plantaciones de algodón y tabaco en el sur. A medida que las oportunidades económicas y la población crecían en los Estados Unidos, el flujo de inmigrantes continuó aumentando en el siglo XIX. Durante esta época, millones de inmigrantes, principalmente irlandeses, alemanes e italianos, llegaron a Estados Unidos en busca de trabajo y una vida mejor. Muchos de estos inmigrantes se establecieron en las ciudades y contribuyeron al crecimiento económico del país como trabajadores industriales.

En la primera mitad del siglo XX, la inmigración a Estados Unidos se ralentizó debido a la Gran Depresión y las leyes de inmigración restrictivas. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, la inmigración aumentó de nuevo, con un gran número de inmigrantes procedentes de Europa del Este, Asia y México. Estos inmigrantes, junto con las comunidades de inmigrantes ya establecidas, ayudaron a construir la rica diversidad cultural de Estados Unidos. En los últimos años, la inmigración sigue siendo un tema candente en la política estadounidense, con debates sobre cómo manejar el flujo de inmigrantes indocumentados y refugiados, y cómo mejorar el sistema de inmigración en general. A pesar de las tensiones y desafíos, la historia de la migración en Estados Unidos sigue siendo un ejemplo de cómo las personas de diferentes culturas y orígenes han contribuido al país y enriquecido su sociedad.

A continuación la misión y objetivos del tema a tratar:

Misión: Analizar y comprender la historia de la migración en los Estados Unidos desde la época de los nativos hasta las inmigraciones actuales.

Objetivos:

1. Investigar la migración de los nativos americanos a través de los diferentes períodos históricos.

2. Examinar las causas y consecuencias de las inmigraciones masivas de europeos y africanos durante la época colonial y la época de la esclavitud.

3. Identificar y analizar los patrones de inmigración y las políticas migratorias en los Estados Unidos durante el siglo XIX y el siglo XX.

4. Investigar las motivaciones y experiencias de los inmigrantes actuales y sus impactos en la sociedad estadounidense.

5. Evaluar las políticas y regulaciones actuales sobre inmigración en los Estados Unidos y su impacto en la sociedad.

Link del video

 https://youtu.be/2tllEUdeqbA